viernes, septiembre 15, 2006

PRINCIPIOS DE ENTRENAMIENTO DEPORTIVO

PRINCIPIO DE INDIVIDUALIZACIÓN

Cada persona responde de forma diferente al mismo entrenamiento por alguna de las siguientes razones:

a.− Herencia: el tamaño del corazón y pulmones, la composición de las fibras musculares, el biotipo, etc., son
factores de gran influencia genética. Los más favorecidos en este sentido responderán mejor a los distintos
estímulos de entrenamiento.

b.− Maduración: los organismos más maduros pueden utilizar mayores cargas de entrenamiento, lo cual no
es conveniente para los atletas jóvenes que están utilizando sus energías para su desarrollo.

c.− Nutrición: una buena o mala alimentación incide de forma diferente en el rendimiento.

d.− Descanso y sueño: cuando se introduce un deportista en un programa de entrenamiento intensivo, los más jóvenes necesitan más descanso del normal.

e.− Nivel de condición: se mejora más rápidamente si el nivel de condición física es más bajo. Por el contrario, si es alto, se necesitan de muchas horas de entrenamiento para lograr sólo unos pequeños cambios.

f.− Motivación: Los atletas que obtienen mejores beneficios son aquellos que ven la relación entre el duro trabajo y el logro de sus metas personales. Aquellos que participan para satisfacer los objetivos de sus padres, generalmente no alcanzan logros elevados.

g.− Influencias ambientales: Las respuestas al entrenamiento pueden verse influidas si el deportista se ve sometido a situaciones tanto de estrés emocional en su casa o en la escuela como de frío, calor, altitud,polución, etc.,. El entrenador debe darse cuenta de la situación y suspender la práctica cuando las condiciones ambientales puedan ser demasiado severas o una amenaza para la salud.

Según Ozolin (1983), "el principio de individualización exige que los objetivos y tareas de la participación del deportista, es decir, los ejercicios físicos, su forma, su carácter, intensidad y duración, los métodos de realización y muchos otros aspectos de la preparación que debe realizar el deportista, se seleccionan en correspondencia con el sexo y la edad de los practicantes, del nivel de sus posibilidades funcionales, en la
preparación deportiva y su estado de salud, teniendo en cuenta sus peculiaridades del carácter, las cualidades psíquicas, etc.".... Sin esto es muy difícil alcanzar un elevado dominio deportivo, La base fundamental para realizar este principio es la confección de planes individuales de entrenamiento
(mensuales, anuales, y a largo plazo). En las sesiones de entrenamiento, la parte principal se debe llevar a cabo según planes individualizados o con planes para grupos homogéneos o de características similares.

Harre (1973) propone las siguientes reglas para la estructuración del proceso de entrenamiento:

a.− Analizar la capacidad de rendimiento y desarrollo de los deportistas. Solo un análisis profundo hace posible estructurar individualmente el proceso de entrenamiento. Los factores que influyen en la carga individual son:

La edad. El entrenamiento de los jóvenes debe ser muy para asegurar una carga elevada, y, además, se evita un esfuerzo excesivo de los músculos, huesos y articulaciones, etc. debido a que el organismo infantil y el adolescente están aún en crecimiento y no están completamente consolidados.

La capacidad individual de rendimiento y de carga. El estado general del organismo es el que determina que no todos los deportistas que alcanzan los mismos resultados deportivos en una competición tienen la misma capacidad de carga.

El estado de entrenamiento y de salud. El estado de entrenamiento repercute sobre todo en la dosificación de cada una de las características de la carga. El nivel de fuerza muscular, resistencia, velocidad o técnica pueden ser muy diferentes en deportistas con mismos resultados deportivos. Por esta razón, hay que desarrollar individualmente el rendimiento competitivo y someter a los deportistas a cargas individuales.

También requieren una carga individual los deportistas que tienen diferentes cualidades de voluntad, los que son propensos a lesiones o enfermedades, y los que comienzan el entrenamiento después de interrupciones (enfermedad) del mismo.

El estado de salud y la posibilidad de carga de cada uno de los órganos y sistemas de funcionales del organismo determinan el límite superior individual de la carga. Reconocer este límite es una de las tareas fundamentales del trabajo conjunto entre el entrenador, el deportista y el médico.

La carga total y la posibilidad de recuperación. En la dosificación de la carga hay que tener en cuenta también aquellos factores que constituyen una carga para el deportista fuera del entrenamiento (profesión, estudio, escuela, exámenes, familia, obligaciones sociales, trayectos al lugar de entrenamiento, etc.) y que determinan considerablemente el ritmo de recuperación después de cargas de entrenamiento.

El tipo de constitución y características del sistema nervioso. La práctica demuestra que a veces se pueden alcanzar máximos rendimientos similares con cargas de diferente estructura. El tipo de constitución individual y las características del sistema nervios desempeñan aparentemente un gran papel. Generalmente se tiene la impresión de que el tipo asténico−atlético es el que se puede someter a mayores cargas. El mejor modo de reconocer la capacidad de carga individual es comparando constantemente la carga con el desarrollo del rendimiento.

Diferencias específicas del sexo. Un entrenador debe saber que durante la prepubertad, se desarrolla un tipo de constitución física determinada, una capacidad específica de rendimiento de cada uno de los sistemas orgánicos y funcionales y la facultad de rendimiento deportivo de ambos sexos.

Es necesario tener en cuenta
también las diferencias en la anatomía, composición del cuerpo y de sus órganos que influyen en la capacidad de rendimiento y de carga de las mujeres.

b.− Adaptar la carga externa a la capacidad individual de rendimiento del deportista.
El sistema de cargas depende de los factores que ya se han descrito y de los últimos conocimientos científicos sobre la capacidad de carga del deportista. Por ejemplo:
Los niños y adolescentes tiene una gran capacidad de adaptación y soportan una carga de entrenamiento relativamente alta.

El sistema neurovegetativo en los jóvenes es mucho más propenso a trastornos. Esto requiere una combinación cuidadosa de la carga de entrenamiento y la carga escolar y la utilización de medios muy variados de entrenamiento.

El entrenamiento de los jóvenes debe tener variedad, deba existir un intercambio correcto entre carga de entrenamiento y descanso para facilitar la adaptación y dosificar cuidadosamente el volumen de cargas de fuerza, resistencia y velocidad.

c.− Tener presente las características del organismo femenino en el entrenamiento de las mujeres. En relación con el entrenamiento muscular:

Atender una rigurosa continuidad en la aplicación de los métodos de entrenamiento.
Fortalecer principalmente la faja abdominal y la musculatura baja de la espalda.
Aplicar preferentemente ejercicios que relajen la columna vertebral.
Fortalecer el anillo pélvico de las mujeres que han parido.
En el entrenamiento de resistencia, el tiempo de descanso y el tiempo de entrenamiento puede ser igual en hombres y mujeres. Solo la intensidad puede ser menor según su nivel de rendimiento.

Existen autores que opinan las fluctuaciones rítmicas del rendimiento, típicas de la mujer, están estrechamente ligadas al ciclo de la menstruación. Si una deportista en el periodo de menstruación debe participar o no en una competición o entrenamiento, es una cuestión que debe determinarse en cada caso. El rendimiento se comporta de distintas maneras en la menstruación. en muchas deportistas se da el caso de un aumento del rendimiento en la fase postmenstrual y una bajada de rendimiento unos días antes de la menstruación.

PRINCIPIO DEL AUMENTO PROGRESIVO DE LA CARGA DE ENTRENAMIENTO.

También llamado principio de la gradualidad. Este principio marca la elevación gradual de las cargas en el entrenamiento, el aumento del volumen y la intensidad de los ejercicios de entrenamiento realizados, la complejidad de los movimientos, el crecimiento del nivel de tensión psíquica, en terminos generales lo podemos determinar de:

Lo poco a lo mucho. (Volumen)
De lo lento a lo rápido (Intensidad)
De lo facil a lo dificil (Enseñanza de habilidades)
de los General a lo Especifico (Capacidades Fisicas)

Las cargas de entrenamiento deben relacionarse con el nivel de rendimiento del deportista, esto es si el atleta es de iniciación, o se encuentra en alto rendimiento o en la maestría deportiva.

PRINCIPIO DE COMPORTAMIENTO ONDULATORIO DE LAS CARGAS DE ENTRENAMIENTO.

De acuerdo al principio anterior las cargas deben de ir en dirección de incremento y que este sea en forma gradual, es decir no subito y repentino, por lo que teniendo objetividad y siendo realista con la adaptación del organismo del deportista debe de haber una relación siempre entre trabajo y descanso, o carga y recuperación.

Así también esto debe de ocurrir durante la semana de entrenamiento (microciclo), o el mes (mesociclo), o durante todo el periodo de entrenamiento o plan anual. Dandole mayor o menor prioridad al volumen y a la intensidad durante el trayecto del plan.

PRINCIPIO DE PARTICIPACIÓN ACTIVA Y CONSCIENTE DEL ENTRENAMIENTO

También llamado principio de lo consciente por Ozolin (1983). Contempla una preparación y conducción del entrenamiento y una actividad tal entre el entrenador y sus alumnos que posibiliten a cada deportista saber por qué y para qué actúa.

Un atleta, como el músico, debería percibir y, por tanto, oír, cuando suenan las notas falsas. Esto le permitirá hacer las correcciones apropiadas en su repertorio de entrenamiento.

Del principio de lo consciente se desprende la siguiente regla: el estudiante debe conocer el resultado de su actividad así como la valoración que se da a los realizados. Cuando un deportista, después de realizar un ejercicio, analice sus movimientos, juzgue sus errores y sepa como superarlos, está en condiciones de repetir el ejercicio con más éxito.

El conocimiento de los resultados obtenidos no es solo necesario durante el aprendizaje, sino al realizar cualquier ejercicio de entrenamiento. Cuando el deportista no compara los resultados indicados con sus propias impresiones ( sentido de la velocidad, ritmo, relajamiento, simplicidad o dificultad, etc.) no podrá saber en que aspecto se encuentra atrasado, no logrará desplegar todas sus posibilidades ni perfeccionar sus resultados.

Lo idio-motor en la enseñanza, el entrenamiento autógeno y psicológico, el perfeccionamiento de las posibilidades de dirigir los estados y funciones y la autorregulación, abren nuevos caminos para la elevación del rendimiento de los deportistas. Y con todos estos cambios exigen considerables esfuerzos a la conciencia de los deportistas, así como la adquisición por ellos de nuevos conocimientos.

La participación activa no debe limitarse solamente a las sesiones de entrenamiento. Durante el tiempo libre el deportista debe de saber como se desarrolla su proceso de recuperación y que tipos de actividades o comportamientos le pueden perjudicar en dicho proceso.

Ritter (1971) sugiere que pueden derivarse de este principio las siguientes reglas:

a.- El entrenador debe elaborar los objetivos del entrenamiento junto con sus deportistas. Esto obligaría a tomar un papel activo en el establecimiento de objetivos según sus propias capacidades.

b.- El deportista debería participar activamente en la planificación de los programas de entrenamiento a corto y largo plazo, así como analizarlos.

c.- El deportista debería continuamente pasar test y controles con el fin de obtener una información más objetiva de su progreso en un periodo determinado de tiempo y basar una programación posterior en este tipo de análisis.

d.- El deportista debe incluir "deberes" o entrenamientos sin la supervisión del entrenador.

Una actitud consciente hacia el entrenamiento debería también estar reflejada en la fijación de objetivos precisos y alcanzables, el cual elevará el interés de los entrenamientos y un entusiasmo mayor en la participación en las competiciones.

En resumen, podemos decir que una elevada conciencia, una relación activa hacia la preparación, un estudio profundo de la teoría y la metodología del entrenamiento, posibilitan a los deportistas acumular una considerable reserva de conocimientos y experiencias que le permiten entrenarse con efectividad y participar con éxito en las competiciones.

PRINCIPIO DE DESARROLLO MULTILATERAL

La necesidad de un desarrollo multilateral parece estar aceptado en la mayoría de los campos de la educación. Es necesario exponerse a un desarrollo multilateral con el fin de adquirir unos fundamentos para una especialización posterior.

En ocasiones se observa un desarrollo extremadamente rápido de algunos jóvenes deportistas. En tales casos, es necesario evitar la tentación para desarrollar un programa de entrenamiento multilateral amplia de desarrollo físico, especialmente de preparación física general, es uno de los requerimientos básicos necesarios para alcanzar un nivel altamente especializado como requisito para la especialización en un deporte o prueba. La figura siguiente ilustra el sistema secuencial del entrenamiento que es común en los países del Este Europeo. Figura II.1

La base de la pirámide, la cual por analogía debe considerarse como los fundamentos de cualquier programa de entrenamiento, la compone el desarrollo multilateral. Cuando este desarrollo alcanza un aceptable nivel, especialmente físico, el deportista entra en una segunda fase de desarrollo, lo que le llevará más adelante a las más altas cotas de su carrera deportiva, en lo que se denomina entrenamiento para el alto nivel.

El principio de desarrollo multilateral comprende la interdependencia entre todos los sistemas y órganos humanos y entre los proceso fisiológicos y psicológicos. Un ejercicio, en relación con su propia naturaleza y sus requerimientos motores, siempre necesita de una intervención armoniosa de varios sistemas, por medio de varias capacidades biomotoras y rasgos psicológicos. En consecuencia, en las primeras metas de entrenamiento de un deportista, el entrenador debería considerar un sistema dirigido hacia el desarrollo funcional apropiado del cuerpo.

Los grupos musculares, la flexibilidad de la articulación, la estabilidad y la activación de todas las partes que correspondiesen a los futuros requerimientos del deporte seleccionado deberían ser el foco de atención. En palabras de Bompa (1973), el deportista tendría desarrollado a un nivel superior todas las capacidades fisiológicas y morfológicas que se necesitasen para ejecutar eficientemente en un alto nivel de destreza técnica y táctica.

Este principio tiene principal importancia en los niños y jóvenes. Sin embargo, ello no implica que gaste todo su tiempo de entrenamiento en el desarrollo multilateral. Al contrario, como muestra la figura II.2, cuando un atleta madura y eleva su maestría deportiva, su entrenamiento debe tener una naturaleza más especializada.

PRINCIPIO DE ESPECIALIZACIÓN

La especialización, o los ejercicios específicos para un deporte o especialidad, llevan a alteraciones morfológicas y funcionales relacionadas con la especificidad del deporte. El organismo humano se adapta al tipo de actividad al que se expone. Esta adaptación no es solamente fisiológica sino que es aplicable también a aspectos técnicos, tácticos y psicológicos.

La especialización está basada en un sólido desarrollo multilateral. A lo largo de la carrera deportiva de un atleta, el volumen total de entrenamiento del repertorio de ejercicios especiales va aumentando de forma progresiva y continua.

Según Ozolin (1983), en el entrenamiento especializado deben distinguirse dos direcciones:

1.- El ejercicio para el deporte practicado.

2.- La aplicación de ejercicios especiales para la educación de las capacidades biomotoras, el perfeccionamiento de la técnica, etc.

La correlación entre estas dos orientaciones es diferente según la modalidad deportiva practicada. En algunos, los ejercicios del deporte en cuestión ocupan casi el 100% del volumen de entrenamiento especial, por ejemplo, las carreras de largas distancias en el entrenamiento de los fondistas; en otras, constituyen una pequeña parte del volumen como por ejemplo en salto de altura.

Una gran parte del total (60-80%) que realizan los equipos de fútbol, baloncesto, voleibol, etc., corresponden a "su" deporte. También ocupan mucho espacio los ejercicios del deporte específico en modalidades tales como la esgrima o la lucha donde, sin una preparación combativa directa es imposible alcanzar la maestría.

En muchas ocasiones, la obsesión de alcanzar resultados antes de tiempo obliga al entrenador a dar a sus jóvenes atletas cargas de entrenamiento demasiado grandes que plantean grandes exigencias en el sistema nervioso central y otros órganos y sistemas del cuerpo humano. El entrenamiento adquiere así un carácter forzado, adelantándose a sus posibilidades de adaptación. En este caso puede hablarse no solo de la insuficiencia de los procesos de recuperación sino también de la influencia de cargas excesivas sobre la formación del organismo en crecimiento. Se sabe que un entrenamiento forzado produce rápidos éxitos deportivos, aunque el descenso no se hace esperar: disminuye la capacidad de trabajo, empeora la salud... Incluso, cuando el carácter forzado del entrenamiento es insignificante, pero de gran carácter especializado, los éxitos pueden multiplicarse durante unos años pero inevitablemente tendrán un final semejante: el agotamiento del sistema nervioso central y otras desviaciones funcionales.

La relación entre entrenamiento multilateral y entrenamiento especializado tiene que ser cuidadosamente planificado, considerando el hecho de que en el deporte contemporáneo existe una tendencia a bajar la edad de maduración atlética ( la edad en que el rendimiento máximo debe lograrse).

La edad media a la que se comienza a entrenar para un deporte, el tiempo en que uno puede empezar la especialización y la edad en la que se alcanza el alto rendimiento se presenta en la tabla II.3.

Sin embargo, la alta eficiencia de los jóvenes en el deporte parece estar basada en el hecho de lo que realmente cuenta no es la edad cronológica sino más bien la biológica. El potencial funcional , la capacidad para adaptarse a ciertos estímulos, es más importante que la edad. El ritmo de desarrollo de destrezas y capacidades parece ser más alta en los jóvenes que en los más maduros (Espenschade, 1960).